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Oración Unidad de los cristianos

Cántico de Ezequiel

Cántico ce Ezeqiueil

          Os recogeré de entre las naciones

os reuniré de todos los países,

          y os llevaré a vuestra tierra.

          Derramaré sobre vosotros un agua pura

          que os purificará:

          de todas vuestras inmundicias e idolatrías

          os he de purificar;

          y os daré un corazón nuevo,

          y os infundiré un espíritu nuevo;

          arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,

          y os daré un corazón de carne.

          Os infundiré mi espíritu,

          y haré que caminéis según mis preceptos,

          y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

          Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.

          Vosotros seréis mi pueblo

          y yo seré vuestro Dios.

Lectura Efesios

1 Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor,3 poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.4 Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados.5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.7 A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo.

8 Por eso dice:«Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres.»9 ¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? 10 Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.11 El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros,12 para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo,13 hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo.