Oración Taizé

Magnificat, Magnificat,
Magnificat anima mea Dominum.
Magnificat, Magnificat,
Magnificat anima mea.

Jubilate deo omnis terra
Aleluia, aleluia

El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Cristo Jesús, oh fuego que abrasa
Que las tinieblas en mí no tengan voz
Cristo Jesús, disipa mis sombras
Y que en mí sólo hable tu amor

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las
ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por
la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su
voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado
todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su
voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de
los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por
eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han
venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará
pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que
tengan vida y la tengan abundante».

En ti confío señor
En ti la paz del corazón

A un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los
extraños.
MOMENTO DE SILENCIO


Por la Iglesia universal, para que ayudados por tu palabra sepamos
transmitir al mundo la verdad que nos enseñas.

Por el Papa León, los sacerdotes, los religiosos y todos aquellos que dedican
su vida a seguir tu palabra.

Por las nuevas vocaciones, para que ilumines el camino de aquellos que aún
tienen dudas o miedo de seguir su corazón.

Por los jóvenes, que somos el futuro de tu iglesia. Para que siempre
actuemos en consonancia con lo que nos enseñas.

Por los enfermos, los que sufren, y los que pasan un duelo. Para que sepan
encontrar en ti la esperanza y consuelo necesario.

Señor Jesús, concédenos la gracia de reconocer siempre tu voz. Ayúdanos a no
dejarnos engañar por los ruidos del mundo, sino a entrar solo a través de ti para
encontrar tu refugio.

Nada te turbe, nada te espante
Quien a Dios tiene, nada le falta
Nada te turbe, nada te espante
Solo Dios, basta

El señor es quien restaura, Dios nunca te aparta
El señor que viene a encontrarte, viene a encontrarte

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre
Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad,
En la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre
Venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad,
En la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.