
Magnificat, Magnificat,
Magnificat anima mea Dominum.
Magnificat, Magnificat,
Magnificat anima mea.
El Señor es mi fortaleza
El Señor es mi canción
El nos da la salvación
En el confío y no temo más
En el confío y no temo más
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
Escúchame, Señor,
que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro».
Tu rostro buscaré, Señor.
No me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.