Misa Universitaria

29 Domingo Tiempo Ordinario. 18 octubre 2026

Vale la pena dejarse llevar.
Vale la pena dejarse quemar.
Vale la pena volver a empezar
por Cristo.
Aún queda tiempo para regalar,
aún queda tiempo para trabajar,
Aún queda gente hambrienta
de Cristo.
No vamos solo, aún somos más,
somos miles de antorchas y un Sol de Verdad.
Arde la tierra y grita el mar,
que Cristo vivo está.

CRISTO, LUZ DE LOS PUEBLOS DE LA TIERRA
CRISTO ES SAL DE UNA NUEVA HUMANIDAD.

Deja los rollos que te hacen dudar,
tantas historias que te hacen pasar.
Deja los miedos y lánzate ya,
por Cristo.
No vamos solo, aún somos más,
somos miles de antorchas y un Sol de Verdad.
Arde la tierra y grita el mar,
que Cristo vivo está.
CRISTO, LUZ DE LOS PUEBLOS DE LA TIERRA
CRISTO ES SAL DE UNA NUEVA HUMANIDAD.
CRISTO VIVE EN LAS CALLES, LAS CIUDADES,
EN LOS MONTES Y EN LOS VALLES, EN CADA CORAZÓN (bis)

Yo confieso ante Dios Padre todopoderoso,

y antes vosotros humanos que he pecado,

de pensamiento, obre y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa,

por mi grandísima culpa.

Por eso ruego a santa María siempre virgen,

a los ángeles, a los santos, y a vosotros hermanos

que intercedáis por mi ante Dios nuestro Señor

Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso Señor,
Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Is 45,1.4-6

Yo he tomado de la mano a Ciro, para doblegar ante él las naciones

Lectura del libro de Isaías:

Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro: «Yo lo he tomado de la mano, para doblegar ante él las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas, para que los portales no se cierren. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título de honor, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios. Te pongo el cinturón, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro».

Sal 95

R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles no son nada,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor;
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
él gobierna a los pueblos rectamente». R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 

1Tes 1,1-5b

Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses:

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

Aleluya, cantará, quien perdió la esperanza

Y la tierra sonreirá. ¡Aleluya!

Mt 22,15-21

Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

Lectura del santo Evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,

Quien quiera ser grande, quien quiera ser el primero,

sea el esclavo de todos, sea el más pequeño.

No he venido a ser servido, que he venido a servir

y a dar la vida por todos para que todos puedan vivir (2)

en plenitud (2).




 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.

Puedo ver en tu mirada y tu presencia

la belleza de aquel que me enamoró.

Tú llegaste a mí, solo quiero ir donde quieras tú.

Nada falta si eres tú quien va conmigo.

Donde vaya siempre llevaré tu paz,

pon tu nombre en mis labios para ser luz.

Vas detrás de mí guardando el camino,

sé que vas delante de mí escribiendo el destino.

Envíame a mí, envíame a mí,

aquí estoy para ti.

Quiero ser tu palabra en el mundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

que encuentren en ti

el tesoro más grande y profundo.

Envíame a mí.

Te seguiré, te seguiré. Te seguiré, te seguiré.

Te seguiré con toda mi vida,

te seguiré de noche y de día,

te seguiré por toda la tierra.

Te seguiré, aquí está mi respuesta:

Envíame a mí, envíame a mí,

aquí estoy para ti.

Quiero ser tu palabra en el mundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

que encuentren en ti

el tesoro más grande y profundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

aquí estoy para ti.

Quiero ser tu palabra en el mundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

Si quieres Señor

Aquí estoy para ti.

Envíame a mí.

Sois la sal,
que puede dar sabor
a la vida.
Sois la luz,
que tiene que alumbrar,
llevar a Dios.

Señor, toma mi vida nueva

Antes de que la espera

Desgaste años en mí

Estoy dispuesto a lo que quieras

No importa lo que sea

Tú llámame a servir

Llévame donde los hombres

Necesiten tus palabras

Necesiten mis ganas de vivir

Donde falte la esperanza

Donde falte la alegría

Simplemente por no saber de ti