Misa Universitaria

3º Domingo de Pascua. 19 de abril 2026

Ven Jesús, ven a mi vida,
danos tu fuerza para andar.
Caminar, a lo largo de esta vida,
pero agarrados de tu mano. 

Caminar, a lo largo de esta vida,

pero agarrados de tu mano.

Y saber que no hay nada en este mundo

que pueda separarnos.

Yo confieso ante Dios Padre todopoderoso,

y antes vosotros humanos que he pecado

de pensamiento, obre y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa,

por mi grandísima culpa.

Por eso ruego a santa María siempre virgen,

a los ángeles, a los santos, y a vosotros hermanos

que intercedáis por mi ante Dios nuestro Señor

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison, Kyrie Eleison

Christe Eleison, Christe Eleison, Christe Eleison,

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison, Kyrie Eleison

Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria al Padre.  (2)

A Él le sea la gloria. (2)

¡Aleluya! Amén.  (4)

Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria al Hijo.  (2)

A Él le sea la gloria.  (2)

 ¡Aleluya! Amén.  (4)

Gloria a Dios, Gloria a Dios, Espíritu Santo.  (2)

A Él le sea la gloria. (2)

Aleluya! Amén. (4)

porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso Señor,
Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles:

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró: «Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras. A Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros mismos sabéis, a este, entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él: “Veía siempre al Señor delante de mí, pues está a mi derecha para que no vacile. Por eso se me alegró el corazón, exultó mi lengua, y hasta mi carne descansará esperanzada. Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos, ni dejarás que tu Santo experimente corrupción. Me has enseñado senderos de vida, me saciarás de gozo con tu rostro”. Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo”, previéndolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción”. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

Yendo contigo nada me inquieta

Marcho con paz y fuerza

Yendo contigo todo se espera

Cada mañana es nueva

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. 

Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. 

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. 

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. Y

endo contigo nada me inquieta

Marcho con paz y fuerza

Yendo contigo todo se espera

Cada mañana es nueva

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro:

Queridos hermanos: Puesto que podéis llamar Padre al que juzga imparcialmente según las obras de cada uno, comportaos con temor durante el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.

Aleluya, alelu, aleluya,

Aleluya aleluya (bis)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas:

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?». Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?». Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron». Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?». Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,

Te seguiré a dónde me lleves
Sin adelantarme, sin forzar el paso
Sabiamente ignorante
Iré donde no sé
Puesto el corazón en ti, te seguiré

Santo, Santo, Santo, los cielos te proclaman,
Santo, Santo, Santo, es nuestro Rey Yahve,
Santo, Santo, Santo es el que nos redime
porque mi Dios es santo, la tierra llena de tu gloria es,
porque mi Dios es Santo, la tierra llena de tu gloria es.

CIELO Y TIERRA PASARÁN,
MAS TUS PALABRAS NO PASARÁN,
CIELO Y TIERRA PASARÁN,
MÁS TUS PALABRAS NO PASARÁN.
NO. NO. NO PASARÁN. NO NO NO
NO. NO. NO PASARÁN.

2. Bendito es el que viene en nombre del Señor,
da gloria a Jesucristo, el Hijo de David.
Hosanna en las alturas a nuestro salvador,
bendito es el que viene en nombre del Señor,
bendito es el que viene en nombre del Señor.

La paz te doy a ti, mi hermano,
la paz que Dios me regaló,
y en un abrazo a ti te entrego
la paz que llevo en mi corazón. (bis)
 
Recíbela, recíbela,
esta es la paz
que el mundo no te puede dar. (bis)
 
 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.

El Señor resucitó

venciendo la muerte en la cruz.

Nuestra esperanza está en Él,

Él es nuestro Salvador.

Atrás quedó el temor, la duda y la poca fe,

hagamos ya realidad un Reino nuevo de amor.

Somos testigos de la resurrección,

Él está aquí, está presente, es Vida y es Verdad.

SOMOS TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN,

ÉL ESTÁ AQUÍ, SU ESPÍRITU NOS MUEVE PARA AMAR.

Tú nos reúnes, Señor, en torno al cáliz y al pan

y nos invitas a ser la Luz del mundo y la sal.

Donde haya odio y dolor

haremos presente tu paz,

en cada gesto de amor, María Madre estará.



Sé de quién me he fiado
Confío Señor en ti
Y aunque a veces parezca de piedra
Confía Señor en ti
Y aunque el corazón se pegue a la tierra
Confío en ti, confío en ti mi Señor.

Tantas cosas en la vida,

nos ofrecen plenitud;

y no son más que mentiras

que desgastan la inquietud.

Tu has llenado mi existencia

al quererme de verdad,

yo quisiera Madre buena

amarte más.

En silencio escuchabas

las palabras de Jesús,

y lo hacías pan de vida

meditando en tu interior.

La semilla que ha caído

ya germina y está en flor.

Con el corazón en fiesta cantaré:

AVE MARÍA. AVE MARÍA.

AVE MARÍA. AVE MARÍA