Misa Universitaria

Solemnidad de todos los santos. 1 de noviembre 2026



Yo confieso ante Dios Padre todopoderoso,

y antes vosotros humanos que he pecado,

de pensamiento, obre y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa,

por mi grandísima culpa.

Por eso ruego a santa María siempre virgen,

a los ángeles, a los santos, y a vosotros hermanos

que intercedáis por mi ante Dios nuestro Señor

Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso Señor,
Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Ap 7,2-4.9-14

Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas

Lectura del libro del Apocalipsis:

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios». Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!». Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo: «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén». Y uno de los ancianos me dijo: «Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?». Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Él me respondió: «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

Sal 23

Tu fidelidad es grande,
tu fidelidad incomparable es.
Nadie como tú, bendito Dios,
grande es tu fidelidad. [1]

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob.

Tu fidelidad es grande,
tu fidelidad incomparable es.
Nadie como tú, bendito Dios,
grande es tu fidelidad. [1]

1Jn 3,1-3

Veremos a Dios tal cual es

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan:

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Busca primero el Reino de Dios
y su perfecta justicia,
y lo demás añadido será.
Aleluya, aleluya. [1]

Aleluya, alelu, aleluya,
aleluya, aleluya. [1]

No solo de pan el hombre vivirá,
mas que de toda palabra
que nace de la boca de Dios,
aleluya, aleluya. [1]

Mt 5,1-12a

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

Lectura del santo Evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,




 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.

Puedo ver en tu mirada y tu presencia

la belleza de aquel que me enamoró.

Tú llegaste a mí, solo quiero ir donde quieras tú.

Nada falta si eres tú quien va conmigo.

Donde vaya siempre llevaré tu paz,

pon tu nombre en mis labios para ser luz.

Vas detrás de mí guardando el camino,

sé que vas delante de mí escribiendo el destino.

Envíame a mí, envíame a mí,

aquí estoy para ti.

Quiero ser tu palabra en el mundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

que encuentren en ti

el tesoro más grande y profundo.

Envíame a mí.

Te seguiré, te seguiré. Te seguiré, te seguiré.

Te seguiré con toda mi vida,

te seguiré de noche y de día,

te seguiré por toda la tierra.

Te seguiré, aquí está mi respuesta:

Envíame a mí, envíame a mí,

aquí estoy para ti.

Quiero ser tu palabra en el mundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

que encuentren en ti

el tesoro más grande y profundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

aquí estoy para ti.

Quiero ser tu palabra en el mundo.

Envíame a mí, envíame a mí,

Si quieres Señor

Aquí estoy para ti.

Envíame a mí.

Muéveme mi Dios hacia ti, que no me muevan los hilos de este mundo

no, muéveme, atráeme hacia ti, desde lo profundo